Quisquilla de Motril, nuestro mayor tesoro

La Quisquilla de Motril es una de las maravillas de nuestra costa, y nuestra niña bonita!!.

Un crustáceo más pequeño que la gamba,  transparente o translúcido bajo el agua, con tonos rosados cuando se cocinan. No hay ningún camarón, cigala o gamba que se pueda comparar con ella. Sin embargo, en apariencia, son difíciles de diferenciar para ojos inexpertos. Y para quien no lo sepa su mirada es verdosa, así son los ojos de nuestra quisquilla 😉

La peculiaridad de Motril por su localización playera y su cercanía con la montaña concede a esta zona y a las localidades que la forman (Torrenueva, Calahonda y la propia Motril) un clima y unas variedades de pescado peculiares y de alta calidad. Y es que el Mar de Alborán esconde en los fondos rocosos de sus aguas superficiales unas auténticas exquisiteces que se equiparan a viandas como ostras o caviar. La especie concreta de quisquilla de la que hablamos es la “Plesionika narval”, esa que reúne todas las peculiaridades que le dan el sello de calidad de nuestra costa.

La quisquilla de Motril suele tener un tamaño máximo de 17 cm y habitar los fondos arenosos y rocosos, a unos 650 metros de profundidad aproximadamente. Las azules huevas presentes en el vientre de las quisquillas son características de esta especie que se distribuye por el Mediterráneo y el Atlántico.

Aunque tenemos quisquillas todo el año. Cuando es el tiempo de reproducción, hecho que sucede 4 veces al año, sí es cierto que tienen unas huevas de un color azul intenso inconfundible. Son precisamente éstas las que le potencian el sabor que transporta al comensal a la gloria. Las más deseadas son las capturadas con las técnicas de arrastre.

Nutricionalmente hablando, como el resto de mariscos, es un alimento con gran cantidad de proteínas de alto valor biológico, con un bajo contenido en grasas y también en calorías. Respecto a su aporte en minerales, son destacables el aporte de fósforo, yodo y sodio, necesarios para la formación de huesos y dientes, para el correcto funcionamiento de la glándula tiroidea o para mantener el equilibrio hidroelectrolítico, entre otras funciones. De la cantidad en vitaminas, destacan la B3, la B12 y la vitamina D.

Si nos centramos en cómo preparar las quisquillas, nosotros lo tenemos claro, menos es más. Cuando el producto es excepcional, sólo hay que saborearlo. En las pasadas jornadas que celebramos en el restaurante para apoyar la D.O. de la Quisquilla de Motril, jugamos con diferentes elaboraciones desde el carpaccio, en el que el corte es la casi la única manipulación al producto, pasando por las croquetas de quisquilla, las quisquillas a la plancha, el salpicón, el arroz caldoso de quisquillas, o el aclamado salmorejo quisquilloso 😉 entre multitud de opciones que podríamos elaborar con esta delicia que hoy nos ocupa.

Quien las conoce no las olvida, quien no las ha probado… está perdiéndose uno de los manjares más especiales y característicos de la costa granadina. Si quieres vivir Granada, tienes que degustar la Quisquilla de Motril.